Seleccionar página

CUANDO APAGUES LA LUZ

La ciudad desolada sigue despierta al caer el sol, palpita a través de las ventanas, luces que se encienden y se apagan. Y entre las cuatro paredes de una habitación (de tantas habitaciones) se cuelan hojas de árboles, se cuela la noche. Se cuela la naturaleza que contrasta con la luz artificial que ilumina las estancias, los cuerpos. Artificial como esa imagen edulcorada del amor que nos alimenta desde niños. Como la imagen plastificada de la pornografía que se esconde debajo de la cama o en callejones oscuros apartadadenuestrosojosinocentes. David Linuesa se aleja de estas imágenes retocadas, manipuladas, vistas a través del filtro de la sociedad y el pensamiento… y las desnuda. Desnuda los cuerpos que unidos, que separados, a la espera o enlazados, muestran que el contacto físico va mucho más allá. El contacto físico desborda cuando dos amantes alejados desean verse de nuevo, es sed, es hambre, es necesidad. Es miedo. Y al reencontrase, el sexo, ese lenguaje irracional y puro, emana de las tripas, les abrasa, es instintivo y primitivo. David transmite el peso del sexo con sus fotografías, lo muestra en abrazos apasionados (y tristes), en ojos que esperan (y temen), en besos generosos (y posesivos), en imágenes donde la irracionalidad es una losa (y duele). Descubre en ese peso la necesidad de ser el otro, de buscar la individualidad mientras ella se diluye en lostetengometienes,  soytúeresyo, somosintimidad. Y con su objetivo deja al descubierto las dudas que golpean a los amantes cuando el otro se va, cuando se quedan solos; dos puertas unidas que no se tocan. Estas fotografías vibrantes, intensas, que al radiografiar el deseo descubren el miedo, nos golpean al recordarnos que nosotros somos esos cuerpos; que cuando se apague la luz tendremos miedo a que el otro ya no esté, a que se haya ido. Miedo a la soledad. A nosotros mismos…

Miedo a enfrentarnos con nuestro propio vacío.

Elisa Ferrer, Madrid, 29 de abril de 2013

Fotografías & edición: David Linuesa

Música original: Rafa Ramos Sanía

Texto: Elisa Ferrer